El daño psicológico de ser refugiado en Europa

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Researchers at Lesbos have documented repeated incidents of self-injury, suicide attempts, aggression, anxiety and depression among migrants, which they see as a consequence of the Greek “containment” policy.

La aprobación del pacto migratorio entre la Unión Europea y Turquía, en marzo de 2016, marca para Human Rights Watch el inicio de la interminable espera de miles de demandantes de asilo, que permanecen en las islas griegas desde entonces. Con el acuerdo, Turquía se compromete a admitir el retorno de los refugiados a su territorio, a cambio de millones de euros en ayudas económicas, facilidades en la obtención de visas de la UE para los ciudadanos turcos y la reapertura de las negociaciones para su entrada en la Unión.

“No habíamos vivido en una cárcel hasta llegar a Grecia”

El trauma de la guerra puede provocar daños psicológicos que perviven mucho tiempo después de abandonar las fronteras del conflicto.No obstante, el personal médico que trata a los migrantes en las islas de Samos y Lesbos ha asegurado a Human Rights Watch que la sensación de inseguridad y desamparo y la deplorable calidad de vida de los campos han tenido un grave impacto en la salud mental de los refugiados.

“Mi esperanza ha muerto desde que estoy aquí”, ha expresado desmoralizada Rabiha Hadji, refugiada kurda detenida en el centro de identificación de Moria, en Lesbos. “Hemos vivido terribles miserias [en Siria], pero nunca hemos vivido en una cárcel [hasta llegar a Grecia]”, ha contado a Human Rights Watch.

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La incertidumbre acompaña a los refugiados desde su llegada a Grecia. Human Rights Watch explica que, desde la entrada en vigor del acuerdo con Turquía, la calidad del proceso de asilo se ha visto en entredicho, con casos en los que no había intérpretes o asistencia legal para los solicitantes, falta de información sobre los trámites, prórrogas indefinidas de las entrevistas y el constante riesgo de ser detenido o deportado a Turquía.

Representantes de Médicos sin Fronteras han explicado a los investigadores que la dureza de la vida en los campos exacerba los problemas psicológicos que tengan los migrantes y crea otros nuevos. Los oficiales de la organización médico-humanitaria han dicho que la depresión, la ansiedad y la psicosis predominan entre la población refugiada de la zona y han visto un aumento de la auto-lesión y los intentos de suicidio, más agudo desde enero de 2017.

“Voy a un psicólogo y a un psiquiatra cada semana, desde hace un mes. Pero cuando vives en Moria no ayuda“, ha dicho a Human Rights Watch un joven afgano que reside en el centro de identificación de Moria, en Lesbos. “Los campos son lugares donde se crea vulnerabilidad”, ha apuntado un oficial de la Organización Internacional para las Migraciones.

Políticas inhumanas

La organización defensora de los derechos humanos denuncia que el Plan de Acción urdido entre la Comisión Europea y Grecia en diciembre de 2016 ha hecho que la política migratoria de las autoridades griegas se base en parámetros poco humanos. La Comisión sugirió al Gobierno griego dejar de eximir a los grupos vulnerables de permanecer en las islas durante su solicitud de asilo, limitar los derechos de recurrir la decisión para acelerar la tramitación de las solicitudes y tratar de detenerlos en las islas.

Human Rights Watch alertó en mayo de 2017 de que la UE estaba presionando a Grecia para reducir el número de refugiados a los que identificaba como “vulnerables”. Esta categoría se aplica a víctimas de tortura y de trata, personas con discapacidades, menores, mujeres embarazadas y otros grupos más desvalidos y les da derecho a protección especial.

La organización también llama la atención sobre la decisión de devolver a la mayoría de los demandantes de asilo a Turquía, país que no reconoce los derechos recogidos en la legislación internacional sobre asilo a ningún refugiado no europeo. Estas medidas, carentes de compasión, intensifican la sensación de indefensión de los migrantes.

“Han luchado durante meses y nada ha ocurrido”, ha resaltado un representante de Médicos Sin Fronteras a los investigadores. Resume así la frustración de los refugiados retenidos en Lesbos:  “Es el sentimiento de no ser capaces de cambiar nada, de no tener nada que hacer, el sentimiento de desesperación e inutilidad“.

Sources:

http://www.publico.es/internacional/dano-psicologico-refugiado-europa.html

 

 

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